
"Sabía que me estaba descolgando de la droga cuando no tenía ganas de ver la televisión".
Billie Holiday.
Revisar su carrera artística, es hojear su propia vida, es como estar escuchando en su música, los pasajes más escabrosos de su atormentada existencia, de que tenía ella un talento inigualable, de eso no cabe dudas, pero... por qué ella no hizo nada por enmendar su retorcido sendero?... quizás se deba a que ya la droga la tenía consumada al máximo, ella era un fiel reflejo de aquellos marginales de su tiempo, que se refugiaban en los alucinógenos, con el fin de mitigar sus dolores más infernales; Billie siempre quiso ser una mujer independiente, pero vendió al mejor postor su independencia humana, cayendo en excesos exorbitantes, cayendo en decadencias humanas difíciles de describir, simplemente, ella era Billie Holliday y ese era su destino. Haciendo un paréntesis al respecto de su vida, cada letra de sus canciones, son como el trinar de una "alondra herida", de un "zorzal agonizante", que como toda Ave Fénix, resurgía en cada compás de las cenizas de su propio Infierno Humano; su trayectoria, al final de sus días, se estaba cayendo a pedazos, pero ella, estoicamente seguía erguida como diciendo: "No me vencerán!!!"... pero su época de oro estaba llegando a su fin en forma estrepitosa.
Lo más triste de todo, es que Holiday a sabiendas que todo estaba perdido, ella seguía aferrada a su ideal, a su sueño, no importándole que la siguiesen "explotando" en forma vil y sin tapujos, Billie simplemente creía en el poder de la música, aunque la música ya no creyese en ella, simplemente, Billie Holiday, fue víctima de su propia obstinación por alcanzar el reconocimiento, que tan esquivo le fue desde siempre, las aves carroñeras seguía arrancándoles sus entrañas, pero Holiday, como buena amante de su música, se entregaba, como si fuese un Prometeo del Siglo XX, para que le arrancasen sus vísceras y que éstas reviviesen día a día, para recordarle su funesto dolor existencial; Billie, simplemente, se había entregado por completo a su arte. Su genialidad musical, la acompañaba con un barniz de maldición, que no la dejaba salir a delante con lo que ella sabía hacer, con lo que ella sabía mejor interpretar: su atormentada vida, llevada al canto más desgarrador, al final de sus días, ella lo único que buscó incesantemente, fue la comprensión de su existencia, la redención de sus actos, pero lo que solamente encontró, fue la indiferencia de sus pares, de su círculo más cercano y de ella misma.

C. Nobili C. - T.
Siempre se ha relacionado al Jazz, con grandes figuras como es el caso de Louis Armstrong, Tolonus Monk, Charlie "Bird" Parker, Ella Fitzgerald, entre otros, pero, a muchos de nosotros se nos olvida la figura de una mujer, que por su vida, la forma del cómo la vivió y de su "marcado" sufrimiento, hizo de su "Tragedia Homérica", su talento más refinado; en donde, sus experiencias, las hacia su válvula de escape, por medio de la música. Referirse a: ELEONOR FAGAN GOUGH, no nos dice nada, pero decir y comentar de: BILLIE HOLIDAY, es hablar de una de las voces más bellas y tristes que nos haya podido legar el jazz y la música en general, ella con su eximio talento vocal, dio cátedra del cómo transformar las tragedias personales, las desgracias humanas en arte, para Billie, ese era su "sello individual", que hasta el día de hoy, es digno de admirar y tratar de comprender los por qué de sus desgracias. Holiday, nacida en Baltimore, Estados Unidos, en el año 1915, perteneció a una "casta" de cantantes, no importando, si se es hombre o mujer, que supo entregar a su "ingrato" público lo que ella sentía y estaba viviendo a lo largo de su corta existencia; Billie siendo una mujer "marginal", captó la manera de transformar su marginalidad en algo aceptado por aquellos que la segregaron en su tiempo, llevándola al pináculo de la música contemporánea, cosa que aún es muy difícil de igualar, Holiday, no quiso convertir su discriminación, en un canto de rabia, sino que en un canto de angustia, que a lo largo de su carrera, era su pan de cada día, no pudiendo alejarse de su inicua existencia, aunque, la fama la acompañase, en forma de una irónica verdad absoluta y espasmódica, no permitiéndole a ella, darse cuenta, que simplemente, era un "producto comercial" muy rentable, para aquellos inescrupulosos, que solamente veía en ella, la forma de generar más dinero del que ya poseían.
Revisar su carrera artística, es hojear su propia vida, es como estar escuchando en su música, los pasajes más escabrosos de su atormentada existencia, de que tenía ella un talento inigualable, de eso no cabe dudas, pero... por qué ella no hizo nada por enmendar su retorcido sendero?... quizás se deba a que ya la droga la tenía consumada al máximo, ella era un fiel reflejo de aquellos marginales de su tiempo, que se refugiaban en los alucinógenos, con el fin de mitigar sus dolores más infernales; Billie siempre quiso ser una mujer independiente, pero vendió al mejor postor su independencia humana, cayendo en excesos exorbitantes, cayendo en decadencias humanas difíciles de describir, simplemente, ella era Billie Holliday y ese era su destino. Haciendo un paréntesis al respecto de su vida, cada letra de sus canciones, son como el trinar de una "alondra herida", de un "zorzal agonizante", que como toda Ave Fénix, resurgía en cada compás de las cenizas de su propio Infierno Humano; su trayectoria, al final de sus días, se estaba cayendo a pedazos, pero ella, estoicamente seguía erguida como diciendo: "No me vencerán!!!"... pero su época de oro estaba llegando a su fin en forma estrepitosa.
Ella vivió entre prostitutas y proxenetas, que fueron su "fuente de inspiración", a su vez, vivió en una época en donde la "segregación racial", era "cosa de Estado Nacional", pero a Holiday, a pesar de esos inconvenientes raciales y sociales, no le impidieron que realizara y expandiera su "veta artística" (que la había encontrado casi en forma fortuita), llevándola a los escenarios y auditorios más prestigiosos, en donde su voz, estaba siendo "reconocida", por un público ansioso de buena música; aún así, Billie cargaba con el "estigma" de pertenecer al GÜETO de los desposeídos, ella lo comprendió a la perfección e hizo de esta marca indeseada, su "caballito de batalla". Ella podría haber sabido aprovechar aún más sus condiciones artísticas, pero tuvo la mala fortuna de rodearse de malos consejeros, de malas juntas, que la llevaron por un espiral de angustiante agonía y decadencia; Billie Holiday, se le conoció en sus comienzos como: LADY DAY, por ser una mujer, que a pesar de su condición de marginal, no perdía su talante de dama que ella siempre quiso tener; pero el camino ya estaba tranzado y Holiday no tenia escapatoria alguna, estaba atrapada por sus propios vicios humanos, que estaban carcomiendo, no sólo su cuerpo, sino que, a su vez, su espíritu cada vez más atormentado.
Durante su carrera, Holiday fue adicta a la HEROÍNA, droga que fue mermando su cuerpo rápidamente, mientras ella vivía su propio caos interno, no obstante, cuando estaban de moda las BIG BAND, su voz alcanzaba sitiales casi mitológicos, todos deseaban oírla cantar, pero Billie, simplemente quería ser amada, ser respetada y valorada por aquellos que decían amarla, su tristeza la enfocaba en sus letras y su adicción a las drogas, en su Karma, aunque estaba decayendo artísticamente, su leyenda estaba cimentándose a pasos agigantados y robándole a ella su propio yo, su propia vida; eso a Billie Holiday ya no le importaba, ya no le interesaba, puesto que se hallaba desilusionada de todo y de aquellos que le habían prometido lo imprometible... simplemente, se estaba "apagando" su estrella musical. Holiday soñaba con ser aceptada por todos, pero sin embargo, en el ambiente que estaba envuelta, eso sería muy difícil de conseguirlo, aunque tuviese que ignorar la realidad y buscar en sus fantasías aquello que jamás encontraría en su vida: el VERDADERO AMOR, simplemente ella era un producto de valioso valor para sus explotadores, eso Billie, quién sabe, lo comprendía a la perfección, a pesar que ella era un ser de frágiles emociones, se "acorazaba" en pos de su música y sus ideales; a sabiendas que ya no tenía vuelta atrás.
Lo más triste de todo, es que Holiday a sabiendas que todo estaba perdido, ella seguía aferrada a su ideal, a su sueño, no importándole que la siguiesen "explotando" en forma vil y sin tapujos, Billie simplemente creía en el poder de la música, aunque la música ya no creyese en ella, simplemente, Billie Holiday, fue víctima de su propia obstinación por alcanzar el reconocimiento, que tan esquivo le fue desde siempre, las aves carroñeras seguía arrancándoles sus entrañas, pero Holiday, como buena amante de su música, se entregaba, como si fuese un Prometeo del Siglo XX, para que le arrancasen sus vísceras y que éstas reviviesen día a día, para recordarle su funesto dolor existencial; Billie, simplemente, se había entregado por completo a su arte. Su genialidad musical, la acompañaba con un barniz de maldición, que no la dejaba salir a delante con lo que ella sabía hacer, con lo que ella sabía mejor interpretar: su atormentada vida, llevada al canto más desgarrador, al final de sus días, ella lo único que buscó incesantemente, fue la comprensión de su existencia, la redención de sus actos, pero lo que solamente encontró, fue la indiferencia de sus pares, de su círculo más cercano y de ella misma.

Al terminar, ella encontró su perdón, quizás, en el lecho de su muerte, el 17 de Julio de 1959, a la temprana edad de 49 años, ya tenía su vida y su carrera artística acabada, ya estaba a merced de los "Mercenarios De La Desgracia Humana", pero Billie Holiday, no habrá encontrado lo que ella siempre deseo hallar, pero, gentilmente nos legó su prístina voz atormentada, su decadencia humana, sus inconclusos sueños y su desgastado cuerpo, que afanósamente lo fue matando a lo largo de su vida, sin saber, que ocuparía el Mausoleo de los Artistas Malditos, porque ella, naturalmente, ella... era... BILLIE HOLIDAY.
C. Nobili C. - T.





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